Roturas y Esguinces

La peculiaridad de este tipo de lesiones es que aparecen de manera brusca y tienen una fase aguda intensa con dolor y bastante inflamación. Ocurren sin avisar y en muchas ocasiones se deben a un traumatismo o gesto forzado que no se ha podido evitar.

Hay que tener en cuenta que los tejidos han sufrido un daño y necesitarán un tiempo de recuperación (variable según la gravedad) mínimo para recuperarse fisiológicamente.

Es importante tratarlas desde el primer momento para manejar la fase aguda  evitando el exceso de dolor y acortar los periodos de recuperación.

El Indiba, las maniobras de drenaje y los vendajes funcionales son los protagonistas de la primera fase de tratamiento.

Podemos estimular una regeneración más rápida y evitar una mala cicatrización usando la EPI y el Indiba a su vez.

Una vez que el tejido ha cicatrizado comienza la fase de readaptación al esfuerzo mediante ejercicios encaminados a recuperar la propiocepción, la fuerza y la calidad del gesto deportivo en caso necesario.

Roturas de ligamento cruzado de la rodilla o roturas tendinosas del aquiles son intervenidas quirúrgicamente y debemos de trabajar en conjunto con los médicos para evitar las complicaciones y respetar los tiempos. Son recuperaciones de varios meses de duración donde el trabajo entre médico, fisioterapeuta, preparador físico y entrenador es fundamental.