Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad

El trastorno de déficit atención suele cursar con hiperactividad e impulsividad que provoca conductas inquietas y socialmente negativas, al no poder completar los objetivos marcados en los diferentes contextos: hogar, escolar, familiar, etc. Así como una autoconfianza e imagen del niño hacia sí mismo insatisfactoria.

El tratamiento convencional se focaliza en terapias conductuales y se puede completar con farmacológico. Pero existen otro tipo de enfoques de tratamiento que también han demostrado su validez, centradas en mejorar las bases neuronales de la persona para mejorar su adaptación y respuesta en ambientes como el escolar, familiar yl social.

Por otro lado, hay niños que presentan una defensividad táctil ante determinadas texturas, prendas de vestir o una hipersensibilidad a los ruidos, olores o sabores, o inseguridad gravitacional que provoca patrones de conducta anormales y para los cuales no hay una explicación desde otras ramas de profesionales.

La intención del enfoque de la integración sensorial es explicar los problemas leves a moderados en el aprendizaje y el comportamiento, problemas en la coordinación motora y una pobre modulación sensorial que no puede atribuirse al daño o anomalías del sistema nervioso central, es decir, no hay otra lesión ni diagnóstico médico.

Se centra en ofrecer experiencias que ayuden a procesar los desórdenes sensoriales vestibulares, propioceptivo, táctiles, visuales o auditivos que están causando un menor rendimiento del niño en sus ambientes naturales.

El objetivo es aumentar la autonomía e independencia de la persona, para ello se trabaja en sala actividades que ayuden a procesar la información del medio por el sistema nervioso central, para pasar a crear rutinas y estrategias positivas que aumenten la autoestima y la colaboración del niño en las tareas de su día a día.