Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Dentro de su definición hay que incluir la distinción de un patrón de síntomas: deficiencias en la interacción social, la comunicación, comportamientos repetitivos y restricciones de intereses.

Esto es debido a una conectividad compleja y atípica del sistema nervioso central, en donde se encuentran dos patrones relacionados, uno por una sobrecarga de conexiones locales y el otro por una baja conexión de larga distancia.  Lo que explica la dificultad en mantener el contacto ocular a la vez que escuchar o dar más importancia a los detalles que a la globalidad del juguete, de la imagen, o de la expresión facial de otra persona.

La última actualización del DMS-V, en 2013, incluye como criterio de diagnóstico que exista una híper/hipo-reactividad a la entrada sensorial o intereses sensoriales inusuales, lo que deriva en problemas de conducta, emocionales y dificultad para adquirir habilidades de la vida diaria. A su vez existen signos motores motores como imitación general, marcha torpe, dispraxia.

Desde el equipo de rehabilitación se ofrece un tratamiento personalizado que permita aumentar la capacidad de conexiones neuronales, provocando un mayor control en el procesamiento de información procedente de los diferentes sentidos y un mayor abanico de habilidades funcionales que disminuyan la dependencia en las actividades de la vida diaria. Para ello se utiliza fisioterapia y terapia ocupacional especializadas en neuro-rehabilitación y un enfoque centrado en la integración sensorial.

Cada actividad propuesta ofrece una variedad de experiencias sensoriales y tienen por objetivo mejorar las habilidades adaptativa y funcional del individuo.