Integración Sensorial

Enfoque de tratamiento que surge en EEUU en los años 50 por la Dra A. Jean Ayres, tras observar problemas de percepción e interacción sensorial en pacientes con déficit motor.

Con ello, comienza un estudio que termina centrando en el desarrollo típico de niños y la inadaptación ante la aceptación de determinados estímulos sensoriales (visuales, olfativos, gustativos, táctiles, auditivos, propioceptivos o/y vestibulares), observándose conductas distraídas, disruptivas, exageradas, de evitación ante situaciones cotidianas.

El tratamiento se centra en ayudar al desarrollo de las estructuras inferiores cerebrales (tálamo, ganglios basales, cerebelo) junto con sus sistemas y funciones que cumplen en el correcto desempeño de un individuo. Este proceso lo realiza el cerebro de manera inconsciente y es la base del aprendizaje académico y el comportamiento social.

Este enfoque se crea como alternativa o completo a otras terapias, cuando estas no logran explicar que sucede o no mantiene los objetivos logrados. Hay que tener presente que las complejas estructuras cerebrales no entienden de castigos o premios, sino que aprenden a activarse o a inhibirse en grados diferentes ante los estímulos del entorno. Aquí es donde existe el trabajo del terapeuta ocupacional proporcionando experiencias que ayuden a regular el nivel de alerta más óptimo para el desempeño personal.

Principalmente, la terapia en clínica consiste en juego, en el que se van graduando diferentes retos sensoriales buscando una interacción activa del niño que permita crear respuestas adaptadas a los mismos. Con la finalidad de observar como el usuario acepta un mayor grado de movimiento, andar en bicicleta, aumentar la motricidad fina (destacar la pinza tridigital: escribir), colorear entre la líneas, utilizar las tijeras, lograr mantener atención sostenida durante periodos más grandes, controlar los estados de vigilia-llanto-sueño. Y, sobre todo, aumentar la participación funcional y social con su entorno/familia/colegio/parque.

 

Diagnósticos comunes en integración sensorial:

 

Trastorno del Espectro Autista
Síndromes genéticos
Déficit de atención
Hiperactividad
Problemas en el aprendizaje académico

Anomalías sensoriales dentro de un desarrollo típico del niño (aceptación de diferentes texturas, búsqueda excesiva de movimiento, evitar experiencias de movimiento normales al nivel madurativo, respuestas exageradas ante estímulos cotidianos, movimientos motóricos torpes)

Dispraxia: ojo-cabeza, ojo-mano, bimanual, mano-pie

Descompensación en el nivel de alerta
Problemas de autorregulación del sistema límbico
Retraso del desarrollo madurativo psicomotor
Aceptación y/o inhibición sensorial